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Entrevista





Roxana Andrade: ama de
casa


"La mujer
ejemplar", del libro Bocas del Tiempo



“Vivió obedeciendo el
mandato bíblico y a la tradición histórica.

Ella barría, lustraba, enjabonaba, enjuagaba, planchaba, cosía y cocinaba.

A las ocho en punto de la mañana servía el desayuno, con una cucharada de miel
para el eterno ardor de garganta de su marido. A las doce en punto servía el
almuerzo, consomé, puré de papas, pollo hervido, duraznos en almíbar; y a las
ocho en punto la cena, con el mismo menú.

Jamás se atrasó, jamás se adelantó. Comía en silencio porque no era mujer
opinativa ni preguntativa, mientras el marido contaba hazañas presentas y
pasadas.

Después de la cena, se demoraba lavando lentamente los platos, y entraba en la
cama rogando a Dios que él estuviera dormido.

Para entonces ya se habían difundido bastante la máquina lavarropas, la
aspiradora eléctrica, y el orgasmo femenino, que habían llegado poco después de
la penicilina; pero ella no se enteraba de las novedades.

Sólo escuchaba los radioteatros, y rara vez salía del refugio de paz donde
vivía a salvo de la violencia del mundo.

Una tarde, salió. Fue a visitar a una hermana enferma. Cuando regresó, al
anochecer, encontró al marido muerto.

Algunos años después, la abnegada confesó que esta historia no había terminado
así.

Contó el otro final a un vecino llamado Gerardo Mendive, que se lo contó a un
vecino que se lo contó a otro vecino que se lo contó a otro: al volver de la
casa de la hermana, ella encontró al marido caído en el suelo, jadeando,
bizqueando, la cara de color tomate, y pasó de largo, se metió en la cocina,
preparó un inolvidable banquete de calamares en su tinta y merluza a la vasca,
con un postre de alta torre de frutas y de helados, todo regado con un vino
añejo que tenía escondido, y a las ocho en punto de la noche, como era su
deber, sirvió la cena, se hartó de comer y de beber, confirmó que él estaba
definitivamente quieto en el suelo, se persignó, se vistió de negro y llamó por
teléfono al médico.”




1 comentario

emma sanchez -

tan linda me gusto tu articulo, sigue adelante.... te quiero mucho